Domingo de cocina, tradición y una vuelta de rosca
En las sierras, el domingo tiene otro ritmo. El sol se cuela entre los árboles, el mate gira sin apuro y la cocina vuelve a latir con historia. Hoy te traemos una receta para honrar nuestras raíces, pero con un toque más liviano, ideal para quienes buscan cuidarse sin resignar sabor: una torta criolla moderna, hecha con harina integral, aceite y ese gustito a hogar que tanto nos gusta.
Una versión con ingredientes más nobles
Esta torta tiene lo mejor de dos mundos: el encanto de la repostería criolla cordobesa, y el toque saludable de los ingredientes actuales. No lleva grasa ni manteca, usamos aceite neutro, y reemplazamos la harina blanca por integral. El resultado: una masa tierna, con aroma a anís y cítricos, perfecta para compartir.
✨ Ingredientes:
- 500 g de harina integral fina
- 1 cda. de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 2 cdas. de azúcar mascabo o común
- 1 cdita. de semillas de anís (¡no lo saltees, le da identidad!)
- Ralladura de 1 limón o naranja
- 100 ml de aceite neutro (girasol o maíz)
- 200 ml aprox. de agua tibia
- Opcional: dulce de membrillo, zapallo o batata para rellenar
- Azúcar para espolvorear por arriba
👩🍳 Paso a paso con amor
- En un bowl grande, mezclá la harina integral, el polvo de hornear, la sal, el azúcar, el anís y la ralladura de cítrico.
- Incorporá el aceite y mezclá con cuchara o con las manos hasta que se forme una textura arenosa.
- Sumá el agua tibia de a poco hasta obtener una masa suave pero firme. Amasá unos minutos.
- Dejá descansar tapada por 15 minutos.
- Estirá con palo de amasar hasta que tenga 1 a 1,5 cm de espesor. Si querés, podés armarla en dos capas y rellenar con dulce.
- Colocá en una fuente aceitada, espolvoreá con azúcar y llevá al horno moderado (180°C) por 30-35 minutos.
- Cuando esté dorada y al pinchar salga seca, ¡lista para sacar!
Tradición que se adapta
Esta receta es ideal para compartir con chicos, para una merienda en familia o para quienes buscan versiones más sanas de las recetas de siempre. Podés sumarle nueces, pasas de uva o incluso reemplazar el azúcar por miel. ¡Probá y encontrá tu versión!
¿Y vos, cómo la hacés?
Si tenés una receta familiar, un truquito secreto o una anécdota de cocina en el campo, escribinos. En El Valle Digital nos encanta rescatar sabores que nos representan.






