Lo que vivimos ayer y hoy en las "audiencias públicas" por la modificación de la Ley de Glaciares no es democracia; es una puesta en escena de bajísimo presupuesto. Con más de 100.000 ciudadanos anotados para defender el agua y apenas un 0,3% de oradores habilitados, el mensaje del poder es nítido: "Hablá todo lo que quieras, que el negocio ya está firmado". 🏔️📉
La democracia del 0,3% 🎪
Estamos asistiendo a lo que el sociólogo Colin Crouch define magistralmente como "posdemocracia". Vivimos en sociedades que mantienen todos los adornos externos del sistema —votos, congresos, audiencias— pero donde las decisiones reales se toman en despachos cerrados entre políticos de vuelo corto y directivos de corporaciones mineras.
Estas audiencias no buscan consenso, buscan gestionar el conflicto. Te dejan el micrófono abierto cinco minutos para que sientas que "participaste", mientras en la otra pestaña del navegador ya están zonificando qué parte del periglaciar se puede dinamitar. Es el uso de la forma democrática para asesinar el contenido de la soberanía popular.
El agua en la bolsa: el sueño de Harvey hecho pesadilla 🪙💧
No es casualidad que quieran "flexibilizar" la protección de nuestros hielos. El geógrafo David Harvey lo explicó hace décadas con el concepto de "acumulación por desposesión". Cuando el capital ya no tiene dónde crecer, muerde lo que es de todos.
Hoy, los glaciares no se ven como reservas de vida, sino como "activos varados". La estupidez de la política actual —esa que no ve más allá del próximo vencimiento de deuda— cree que transformar una reserva milenaria de agua dulce en un lingote de oro es "progreso". Lo que están haciendo es fabricar escasez. Están sentando las bases para que el agua cotice más que el oro, porque saben que al oro no se lo pueden tomar.
El "consenso de los commodities" y la miopía del poder 🦆
Como bien señala Maristella Svampa, Argentina sigue atrapada en un extractivismo ciego. Da igual el color de la bandera; el "consenso de los commodities" dicta que hay que reventar la naturaleza para exportar saldos.
Entre líneas, se lee una mediocridad espeluznante. La política está llena de personajes que confunden "inversión" con "saqueo". Creen que son modernos porque hablan de mercados globales, pero usan recetas del siglo XIX: entregar el territorio a cambio de espejitos de colores (o de unos pocos dólares para aguantar la estantería un mes más). 🧠🚫
¿Desarrollo o suicidio hídrico? 🧊🔥
Modificar la Ley de Glaciares para que las provincias decidan qué es glaciar y qué no, es como dejar que el lobo audite el inventario del gallinero. Dicen que es por la "seguridad jurídica" de las mineras de cobre y litio. ¿Y la seguridad hídrica de la población? Esa no cotiza en Wall Street.
El plan es claro: vendernos la idea de que somos un "país minero" mientras nos secan las cuencas. Es el circo previo al despojo final. Mientras ellos juegan a ser estadistas en audiencias de cartón, el hielo que nos mantiene vivos se derrite bajo el peso de una ignorancia que, a este nivel, ya parece premeditada.
La historia no los va a absolver; los va a recordar como los que remataron el agua por un puñado de monedas. 🚫💰






