Un descuido absurdo alcanzó para desatar un infierno en el paraje La Manga. Un simple tacho con brasas mal apagadas originó un frente de fuego de casi mil metros que arrasó con todo a su paso.
El daño ecológico es profundo. Las llamas devoraron 15 hectáreas, consumiendo ejemplares invaluables de nuestro bosque nativo, como espinillos y quebrachos blancos. La fauna local tuvo que huir desesperada de las llamas, perdiendo su refugio natural de un momento a otro.
Pensemos en el impacto que queda bajo nuestros pies. El suelo quemado pierde sus nutrientes, se vuelve estéril y queda completamente expuesto a la erosión. Recuperar la vida silvestre y el ecosistema en esa porción de Punilla nos va a costar muchísimos años de trabajo y paciencia.
🚒 Despliegue Masivo y Guardia de Cenizas
El desastre no arrasó con las viviendas vecinas gracias a la entrega total de los bomberos de la región. Cuarteles de distintas localidades, personal del ETAC y aviones hidrantes le pusieron el cuerpo a las llamas durante horas de máxima tensión.
Actualmente el incendio se encuentra contenido, pero el trabajo no termina. Los equipos mantienen una estricta guardia de cenizas sobre el terreno quemado para evitar reinicios, ya que los perímetros siguen inestables y cualquier ráfaga de viento puede complicar el panorama.
⚖️ La Responsabilidad ante el Desastre
El responsable de iniciar esta catástrofe tiene 57 años y quedó inmediatamente detenido a disposición de la fiscal de Cosquín. Ahora será la Justicia la encargada de determinar las consecuencias legales de tamaña imprudencia.
Este hecho doloroso nos obliga a reflexionar. Cuidar nuestras sierras requiere atención constante y no hay margen para la negligencia cuando el monte está tan seco.




